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Al Forn.
Tradición, mar y fuego en el barrio marinero de Dénia

Plaza de Mariana Pineda, 1, 03700, Dénia, Alicante

Nadie me rebatirá la idea de que las cosas hechas en un horno de leña saben mejor.

Actualmente, nuestras cocinas y armarios se van llenando de los electrodomésticos de moda: las airfryers, hornos, sartenes de todo tipo, de acero inoxidable… Todos esos aparatos que compramos con la esperanza de que nuestras recetas alcancen ese nivel digno del chef que nos los ha recomendado. Pero claro, cuando vas a un restaurante y pruebas algo hecho en un horno de leña, te hace preguntarte qué tipo de reforma viable tendrías que hacer en casa para poder tener uno. Así salí yo de Al Forn.

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A una calle del mar

El restaurante  se encuentra en las calles del barrio de Baix la Mar de Dénia, en una pequeña plaza peatonal donde también se siente esa agradable brisa con olor a salitre que llega desde el mar, a tan solo una calle de distancia.

Una casa empedrada, con piedra en la fachada, un interior con piedra vista y suelo hidráulico, todo muy acorde con un estilo rústico y casero. Nada más entrar, ves un expositor de vinos con una gran selección y, a mano izquierda, una llama saliendo de un horno moruno de piedra y el calor que emana de él, mientras los cocineros, en una mesa a pocos centímetros de las llamas, demuestran su habilidad para cocinar prácticamente al lado del fuego.

Si hago tanto hincapié en la cocción al horno de piedra es porque los sabores son totalmente distintos a lo que estamos acostumbrados. Se intensifican y, en definitiva, cocinar en piedra le devuelve a la comida un sabor intenso, concentrado y con carácter, sabe a tostado crujiente por fuera, a jugosidad viva por dentro y a ese abrazo tenue del humo que solo el fuego real sabe dar.

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Una cena sin reserva que vale la pena

Eso sí, todos los días se llena. Se forma una cola kilométrica hasta que te toca. Tuve la suerte de aparecer a buena hora y sentarme sin tener que hacerla, pero que no os asuste su kilométrica cola porque, aunque tengáis que hacerla, vale totalmente la pena.

No hay mejor indicador de que un sitio es bueno que una cola interminable y gente impaciente mirando las mesas para sentarse. El ambiente es muy agradable. Por las noches, la plaza se ilumina con pequeñas luces y las mesas se llenan de familias completas, cuadrillas de amigos, parejas… demostrando que es un sitio idóneo para cualquier ocasión.

Por la mañana hacen desayunos y almuerzos, y durante el día se pueden hacer reservas para comer tanto en la terraza como en el interior del restaurante. Por las noches, al menos durante los meses de verano, solo se puede cenar fuera y sin reserva previa.

Cocas, gamba roja y sabor a Dénia

La propuesta gastronómica que ofrecen, para mí, si quieres conocer la gastronomía de Dénia, sin duda este es uno de mis restaurantes favoritos, ya que reúne todo con una calidad exquisita.

Nuestros entrantes

Decidimos empezar por el torrat, que es una escalivada con berenjena, pimiento, cebolla y un buen aceite. Estaba jugosísima y, aunque la escalivada suele pasar bastante desapercibida, me parece uno de esos platos que no están lo suficientemente valorados para todo lo que pueden dar de sí.

Para acompañar también pedimos sepia a la plancha, que estaba tiernísima, acompañada de un aceite con perejil que encajaba perfectamente y una rodajita de limón para contrarrestar y darle un pequeño toque de frescura.

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La Gamba Roja de Denía

Y, cómo no, estando en Dénia, creo que es casi obligatorio pedir gamba roja de Dénia. No sé cuál sería la ración exacta capaz de contentarme, pero siempre creo que me comería muchas más. Un plato que se hace corto.

Entre cocas y arroces

Como platos principales también hacen arroces, pizzas y tanto pescado como carne. Casi todos los platos pasan por el horno, pero, a pesar de ello, no hay mucha demora en ser servidos. Evidentemente, y volviendo a hacer referencia a la gastronomía típica de Dénia, también era casi obligatorio probar las cocas (y más teniendo un horno de leña).

La coca de Dénia, es una base de masa leudada con aceite de oliva, cubierta de vegetales pochados, pescados salados o embutidos locales, horneada a la perfección.En la Marina Alta, la coca no es solo comida de confort; es una religión laica. Se come a media mañana, en l’esmorzaret, se hornea individualmente en discos ovalados de masa y lleva en su ADN siglos de tradición mediterránea.

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Coca de tomacat con salazón

Nuestra elección fue la clásica coca de tomacat, pimiento, berenjena, tomate, ajo y salazón. Espectacular. Masas elaboradas a mano con fermentación de 24 horas, bordes crujientes y un sofrito perfecto.

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Coca de dacsa completa

Y, por otro lado, la elaborada con harina de maíz, la coca de dacsa completa, con tomate, huevo, atún y anchoa. El toque de la anchoa era lo que daba sentido a la coca.

3 días y 2 noches

Creo que eso dice bastante, que de tres días en Dénia, acabamos cenando dos noches en Al Forn. 

Quizá sea el horno, quizá la coca, quizá esa plaza iluminada por la noche o esa sensación de estar cenando a una calle del mar sin demasiadas pretensiones. O quizá sea simplemente que hay sitios a los que uno va a cenar y sitios de los que se va pensando ya en cuándo volver.

Así que, mientras llega el verano, me conformaré con saber que en algún momento volveré a Dénia, a esa plaza, a esa mesa y, con un poco de suerte, a una ración de gamba roja que esta vez sí consiga parecerme suficiente.

Información actualizada en septiembre de 2026 (Menú y Precios)

Carta de presentación de Al Forn

Cocina mediterránea, marcada por la tradición, producto, mar y fuego.

Horario

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Sitio web

Precio pp.

20 – 30€

Opciones de servicio

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