Restaurante Saona Casino de Agricultura Valencia Centro
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Saona Casino de Agricultura,
tres palabras inconexas que definen un menú mediterráneo

C/ de la Pau, 30, Ciutat Vella, 46002, Valencia

Información actualizada en julio de 2026 (Menú y Precios)

Hay pocas cosas más desconcertantes, y extrañamente satisfactorias, que cruzar la puerta de un imponente edificio fundado en 1859 en plena calle de la Paz y que, de repente, huela a Formentera. Hablo del Casino de Agricultura. Un lugar que históricamente evoca solemnidad institucional, pero que en su planta baja alberga una de las propuestas más emblemáticas del Grupo Saona.

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Una década de "ir a un Saona" como respuesta universal

Ya han pasado más de diez años desde que empezó el Fenómeno Saona. Una década. En tiempo moderno, eso son como tres vidas humanas. Y ahí sigue, inmune al paso de las modas. Da igual cuántas aperturas gastronómicas súper exclusivas e intensas se inauguren cada semana en la ciudad, cuando la propuesta está sobre la mesa, suele ser la opción ganadora por defecto. Y es porque nos han malacostumbrado, esa es la verdad.

Llegaron en 2013, sin prisa pero con paso firme, conquistando primero Valencia y luego convenciendo a Madrid o Sevilla de que el Mediterráneo está, literalmente, a un bocado de distancia. Su gran truco de magia fue la versatilidad de transformar cualquier rincón de asfalto en un oasis urbano de inspiración balear. Es una pequeña escapada mental. Un lugar que lo mismo te soluciona una celebración íntima de fin de semana que te salva de la hostilidad de un martes cualquiera en hora de oficina, rodeado de esa luz limpia y esa calma que te hace olvidar que fuera hay atasco.

La paradoja del lujo asequible

Hablemos de la paradoja del lujo asequible, porque aquí es donde Saona rompió los moldes. En su momento, desafiaron el mito de que comer en un sitio con diseño premium tenía que costar un ojo de la cara. Democratizaron el menú cerrado con una filosofía de value for money imbatible, ofreciendo una experiencia estética y gastronómica cuidada al precio de lo que te costaría el menú del día en el bar de debajo de tu casa.

Tienen fórmulas para todos los ritmos, menús de diario, de fin de semana, de degustación y su última incorporación, el menú mediterráneo, pensado específicamente para los que entendemos que los arroces son para compartir. Un concepto fast good adaptado a la vida actual, una cocina sabrosa, reconocible, pero con sus justos toques de fusión.

¿A qué sabe el Mediterráneo?

A nivel culinario, hay mucho y poco que decir. Me explico.

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Entrantes

Los que estamos ahí desde los inicios sabemos que hay clásicos inamovibles que se han ganado el derecho de propio en la carta. Las tortitas con tataki de atún sobre aguacate y mayonesa de wasabi (con un picante muy sutil) suelen estar en todas las mesas.

Aun así, no se han quedado estancados. Siguen actualizando la propuesta respetando el producto con platos simples que sorprenden. Y uso «simple» como un elogio absoluto; es un arte expresar tanto con tan pocos ingredientes. Su última incorporación es una apología descarada a las islas, perfecta para los que militamos en el bando de los contrastes dulces y salados, una ensaimada balear con sobrasada, gorgonzola y miel. Aviso para navegantes: vuela. Su alta demanda hace que se acabe pronto, lo cual es bastante lógico. Si llegas tarde a la ensaimada, que no panda el cúnico, hay más opciones que no se quedan atrás.

Las croquetas de pato pekín juegan en otra liga, y la  es algo que se sale completamente de los márgenes establecidos.

Principales

En los principales, el canelón de verduras con crema suave de calabacín, tomate seco y Grana Padano sigue siendo ese acierto seguro que lleva años salvándonos la papeleta.

Si prefieres pasta, los rigatoni con longaniza y setas vienen envueltos en una crema de trufa que, milagrosamente, se siente ligera.

Y si eres de los míos y vas a por el arroz (ya sea a banda o al horno), te lo sirven en su llanda, perfectamente cocinado y, lo más importante (sobre todo si eres valenciano), dejando el margen exacto para un socarrat impecable. 

Helado de vainilla con manzana asada y galleta caramelizada postre Saona
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Siempre hay espacio para el postre

Para el broche dulce, tengo una confesión. Mi tradición era pedir el brownie de chocolate con helado de vainilla y nueces, que justo ahora no está en carta. Sin embargo, tras mi última visita, el helado de vainilla con manzana asada y galleta caramelizada me ha dejado con la necesidad imperiosa de volver la semana que viene.

Un par de advertencias desde la experiencia

  • Reserva. Los locales se llenan hasta arriba en las horas centrales. Ir a la aventura es deporte de riesgo.
  • Los platos estrella se acaban. La ensaimada, las croquetas o determinados postres son las primeras víctimas de la alta demanda.
  • El factor arroz. Aunque el servicio no se demora en exceso, si pides arroz ten en cuenta que requiere su tiempo de mimo y tendrás que esperar un poquito más. Merece la pena.

Tienen diferentes propuestas de menú cerrado según el día y la ocasión. Puedes echar un vistazo a sus opciones de menú entre semana, fin de semana, degustación o su nuevo menú mediterráneo de arroces en su web para comprobar los precios actuales.

Por nuestra parte, solo esperamos que Saona siga mucho tiempo ahí, haciéndonos creer que las calas de Formentera están a la vuelta de la esquina.

Carta de presentación de Saona Casino de Argicultura

El Mediterráneo a un bocado de distancia

Horario

Precio pp.

20 – 30€

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